Destacan sus largas patas en proporción al cuerpo.
La cabeza y el protórax son mucho más estrechos que los insectos élitros.
También destaca la longitud de sus antenas.
Suelen estar allí donde hay murciélagos.
Es una especie trogloxena, es decir, que pasa gran parte de su desarrollo en cuevas o lugares lúgubres, como sótanos de edificios antiguos, que abandona para buscar alimento por la noche, básicamente, materia en descomposición.
Se puede considerar un fósil viviente, habitual de la cuenca mediterránea y solo tiene un pariente vivo, en Sudamérica: el género Megalenophorus.